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Adicciones en el entorno laboral

Según los últimos datos, España es el segundo país europeo con más consumidores de cocaína y el cuarto en consumidores de cannabis. En cuanto al consumo de anfetamina y metanfetamina, España ocupa el sexto lugar y con respecto a otro tipo de sustancias, comúnmente denominada éxtasis, el séptimo lugar.

Si bien no hay referencias específicas  al consumo de drogas por parte de empleados, las cifras hacen pensar que una parte de este consumo corresponde a personas que están empleadas.

De hecho, algunas personas abusan de las drogas o del alcohol con el fin de tener un «mayor rendimiento» o «soportar determinados ritmos de trabajo».

Lejos de ello, el abuso de sustancias repercute no sólo en la salud del empleado sino en su rendimiento.

La probabilidad de sufrir accidentes profesionales se dispara con el consumo de drogas. La asociación entre consumo y siniestralidad está más que demostrada. Entre un 15 y un 33% de los accidentes de trabajo con víctimas tiene relación con el uso indebido de drogas, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Los síntomas de abstinencia afectan el rendimiento laboral

  • Se pierde capacidad de concentración
  • Disminuye la productividad del empleado

Sin embargo, un Plan de Prevención en drogodependencias no es un aspecto que se tenga en cuenta habitualmente en las empresas.

Con demasiada frecuencia, los comportamientos adictivos a menudo se ven como una patología individual: un problema que afecta a la persona que lo padece, pero no es así.

En el ámbito laboral el empleado que muestra una conducta adictiva no es el único afectado; los compañeros de trabajo habitualmente tienen que cargar con el estrés que supone una situación de este tipo.

Los problemas derivados de la adicción ocasionan graves desajustes que afectan negativamente al clima laboral, a los objetivos de la organización y a la salud de todos los empleados.

Cómo reconocer la adicción en el lugar de trabajo


Identificar el abuso de drogas o el alcoholismo en el lugar de trabajo es el primer paso.

Esto no siempre es tan obvio como se podría pensar. La mayoría de personas adictas a drogas o alcohol ocultan su uso en el entorno laboral. Además, existe la imagen mental de que un adicto a las drogas o al alcohol actúa de una determinada manera.

Sin embargo, la realidad es que la adicción puede manifestarse de muchas maneras diferentes. Muchas personas tienen una alta capacidad de «administrar» su adicción. Regulan cuando usan y cuánto, y su comportamiento es perfectamente normal. Esto se llama adicción funcional, y muchos profesionales son capaces de mantener una adicción de este modo durante largos períodos de tiempo.

No obstante hay algunos síntomas que pueden hacer suponer que existe un problema de este tipo:

El empleado tiene un comportamiento diferente (cambios de humor, irritabilidad, ansiedad, depresión, etc..)

  • Comportamientos extraños
  • Ausencias durante la jornada laboral con el fin de consumir sin ser visto
  • Descuido en la apariencia personal o la higiene
  • El empleado se queja de problemas varios con bastante frecuencia (problemas en el hogar, económicos, etc…)
  • Absentismo- faltas al trabajo de difícil justificación, llegar tarde reiteradamente al trabajo (el absentismo de los trabajadores con problemas de adicción es de hasta  3 veces superior a la media).
  • Se relaciona menos con el resto de compañeros.

Es importante recordar que estos signos no siempre indican que un empleado tenga un problema de adicción pero sí puede dar pistas ya que son signos comunes de adicción.

Cómo tratar el tema de la adicción a las drogas o al alcohol en el entorno laboral 

El primer paso siempre es la prevención.  Cuanto más saludable sea el entorno de trabajo menores son las posibilidades de que un empleado tenga un problema de adicción. La formación sobre cómo manejar el estrés de forma saludable y el saber detectar los signos de adicción son aspectos clave de las medidas de prevención.

¿Qué hacer cuando la prevención falla?


Es conveniente diseñar con la ayuda de expertos un Protocolo de Actuación.  Este protocolo de actuación debe incluir diferentes aspectos desde cómo se abordarán las situaciones de consumo o intoxicación por parte de compañeros hasta la creación de convenios  con entidades o centros de tratamiento y qué ayudas se prestarán en estos casos para facilitar el tratamiento (excedencias, flexibilidad horaria para acudir a centro de rehabilitación, etc..).

En cualquier caso por parte de la empresa es importante documentar el comportamiento del empleado y hablar abiertamente en un tono cordial del problema promoviendo la normalización y reinserción laboral del empleado.