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Envejecimiento prematura y estrés

Envejecimiento, estrés y salud laboral ¿cómo están relacionados?

Que el estrés forma parte de nuestras vidas es un hecho.

A cualquier edad, cualquier persona debe afrontar situaciones difíciles y superar obstáculos. En el ámbito laboral, mientras que los más jóvenes luchan por conseguir un buen puesto de trabajo y estabilidad económica, en etapas más avanzadas la conciliación laboral es todo un reto. Cuando hablamos de personas mayores los problemas de salud, el adaptarse a unos ritmos de trabajo y a un entorno laboral cambiante son los retos más comunes.

En el caso de personas de edad avanzada el problema es que las defensas naturales para enfrentarse al estrés no son las mismas.

El estrés se presenta en dos planos básicos, físico y emocional. Ambos pueden ser especialmente agotadores para las personas mayores. Los impactos del estrés físico en personas mayores son más evidentes. Si además el estrés se vuelve crónico, las consecuencias finales pueden ser altamente dañinas. A cualquier edad, los cerebros estresados ​​hacen sonar una alarma que libera hormonas potencialmente dañinas como el cortisol y la adrenalina. Idealmente, el cerebro apaga la alarma cuando las hormonas del estrés aumentan demasiado.

Las hormonas del estrés proporcionan energía y concentración a corto plazo, pero demasiado estrés durante demasiados años puede desequilibrar el sistema de una persona.

Las sobrecargas de hormonas del estrés se han relacionado con muchos problemas de salud, como enfermedades cardíacas, presión arterial alta y función inmunológica debilitada. Para las personas mayores que ya tienen un mayor riesgo de contraer estas enfermedades, el manejo del estrés es particularmente importante.

Según un estudio publicado en la revista Psychoneuroendocrinology, las mujeres son especialmente susceptibles a una sobrecarga de hormonas del estrés a medida que envejecen. El estudio encontró que el impacto de la edad en los niveles de cortisol es casi tres veces más fuerte en las mujeres que en los hombres.

¿Por qué el estrés es peor si cabe entre personas mayores?

  • Años de estrés dañan el hipocampo, una parte del cerebro que se encarga de almacenar recuerdos.
  • El estrés, en cualquier edad pero más si cabe en edades avanzadas, aumenta el riesgo de padecer Alzheimer.
  • Se acelera el proceso de envejecimiento. Según un estudio publicado en “Proceedings of the National Academy of Sciences” encontró que el estrés puede agregar años a la edad de las células individuales del sistema inmunológico. El estudio se centró en los telómeros, tapas en el extremo de los cromosomas. Cada vez que una célula se divide, los telómeros de esa célula se acortan un poco y el tiempo se agota un poco más. Cuando el telómero se vuelve demasiado corto, se acaba el tiempo: la célula ya no puede dividirse ni reponerse. Este es un proceso clave del envejecimiento y es una de las razones por las que los humanos no podemos vivir siempre. El estudio demostró que las células del sistema inmunológico de las mujeres muy estresadas habían envejecido 10 años más.

¿Cómo aprender a gestionar el estrés?

El primer paso es reconocer que existe. A partir de ahí, hay varios aspectos que podemos modificar para controlar mejor el estrés:

  • Mantener un estilo de vida saludable: Una alimentación saludable y variada debe incluir muchas verduras, frutas, granos integrales, lácteos reducidos o libres de grasas y proteínas magras.
  • Practicar algo de ejercicio físico todos los días ayuda a combatir el estrés. Ya sea caminar, montar en bicicleta, nadar, correr o bailar, etc.. es importante practicar al menos 30 minutos diarios de ejercio físico.
  • Hacer algo con lo que disfrutemos. Puede ser leer un libro, escuchar música, ver una película o nuestro hobby favorito pero es importante dedicarnos todos  los días un momento para nosotros mismos en el que solo hagamos aquello con lo que disfrutamos.
  • Aprender técnicas de relajación o practicar yoga, taichi, mindfulness, etc.. nos ayudará a bajar nuestro nivel de estrés.
  • Dedicar tiempo a estar con familiares o amigos: Pasar tiempo con nuestros seres queridos ayuda a hacernos sentir mejor y a olvidarnos del estrés.
  • Dormir bien: Descansar entre 7 y 9 horas diarias nos ayudará a estar descansados, a tener más energía y a manejar mejor las situaciones de estrés.
  • Aprender a decir no: Muchas situaciones de estrés vienen motivadas por no saber decir “no” e ir acumulando “cargas” y responsabilidades.
  • Aprender técnicas corporales (técincas de relajación, control de la respiración, etc..) y/o practicar disciplinas como el yoga, tai chi, pilates, etc.. contribuye a tener un mejor control del estrés
  • Aprender técnicas cognitivas que ayudan a modificar pensamientos negativos por positivos y técnicas conductuales que ayuden a identificar y comprender las situaciones que generan estrés.

 

Si todo lo anterior no funciona, lo mejor es recurrir a profesionales que puedan ayudarte a identificar el problema y modificar pensamientos y emociones para desarrollar conductas ayuden a afrontar los problemas desde un enfoque más positivo.

 

 

 

 

 

 

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