Cuando alguien de tu equipo atraviesa un duelo, una separación, está al cuidado de alguna persona o está sometiéndose a un tratamiento médico, su capacidad de atención, energía y tolerancia al estrés cambia. Eso impacta el rendimiento y la seguridad, especialmente en puestos con tareas críticas.
Pero pasar por una situación así no solo es difícil para el empleado sino para quienes trabajan con él. Tú, como CEO, gerente, responsable de RRHH, etc.. debes saber cómo gestionar una situación así. Es importante saber cómo intervenir y acompañar sin invadir la privacidad del empleado.
Lo primero es tener un marco claro fundamentalmente porque si no hay un marco claro
1) Detección y confidencialidad
Pon en macha un canal seguro (RR. HH., prevención o mando directo) y con un mensaje claro de que la empresa está para ofrecerte apoyo si lo necesitas. Este canal debe contar con medidas de privacidad que garanticen que la confidencialidad.
2) Evaluación psicosocial breve
En una conversación estructurada de 15–20 minutos, identifica aquellos factores que pueden suponer problemas como ajustes de tiempo, responsabilidades, factores de fatiga, etc..
3) Medidas de apoyo: Ofrece medidas de apoyo como
Flexibilidad temporal y teletrabajo
Ajustes de carga/objetivos: prioriza tareas esenciales mientras dure la situación o al menos en las primeras fases.
Exclusión temporal de tareas de alto riesgo: reasigna tareas que puedan suponer riesgo como conducción nocturna, trabajos en altura o manejo de maquinaria crítica.
Coordinación sanitaria: si la persona lo solicita, coordina con servicio médico/psicológico.
Punto de contacto único: evita que hayan diferentes interlocutores.
Después de haber pasado o cuando se está pasando por una situación difícil es importante hacer un seguimiento de cómo se encuentra el empleado y definir un plan en el que se tengan en cuenta aspectos como:
En definitiva, es importante que las organizaciones cuenten con un protocolo de PRL para situaciones complejas. De esta forma, con un guion claro, se protege la privacidad, reducen errores críticos y la empresa continua con su actividad y ritmo habitual mientras la persona atraviesa su proceso.