Los profesionales de la docencia se ven expuestos a diferentes riesgos laborales sin embargo según diferentes investigaciones, el estrés laboral y la salud mental son los aspectos que más inciden en su salud.
Además de la propia carga de trabajo los profesores deben enfrentarse a numerosas situaciones de estrés a diario. El aumento de las exigencias de las familias sobre los enseñantes, la crítica social a la que están continuamente expuestos culpabilizándoles en muchos casos del fracaso escolar, el tener que hacer frente y resolver conflictos entre alumnos, el tener que trabajar con alumnos a menudo desmotivados y la falta de respaldo y/ o recursos a la hora de desempeñar su labor son alguno de los principales aspectos que llevan a muchos profesionales de la docencia a una situación que se conoce como “Síndrome de Burnout”.
Así lo demuestra un estudio cualitativo entre profesores de enseñanza pública.
Entre los 10 primeros factores de riesgo laboral identificados por los enseñantes 8 son de carácter psicosocial e inciden de forma directa en la salud mental.
De este modo no es de extrañar que el estrés, la ansiedad y la depresión ocupen los primeros puestos en la lista enfermedades que causan baja laboral entre los docentes.
Prevención:
Desde el punto de vista del centro educativo, la prevención pasa necesariamente por una evaluación constante de los riesgos, constante porque se trata de un elemento dinámico que debe revisarse y actualizarse y por tanto requiere de revisiones periódicas en especial cada vez que
Además de la prevención la formación continuada tanto focalizada al desarrollo de habilidades (como la formación en gestión del estrés, técnicas de relajación, comunicación asertiva, etc…) como específicas para el desarrollo de su trabajo es otro de los pilares de la prevención.
Pero sin duda, el aspecto que más puede incidir en mejorar la salud mental de los docentes es el fomentar un buen clima laboral en el que los profesionales de la docencia se sientan “escuchados y apoyados”. De este modo, el trabajo en grupo, la creación de grupos de ayuda mutua entre compañeros y el fomentar actividades lúdicas son elementos que no requieren grandes recursos pero que sin embargo pueden incidir directamente en una mejor salud mental de quienes se dedican a la docencia.