El reciente apagón eléctrico que afectó a toda la península ibérica el pasado 28 de abril de 2025, dejando sin suministro a millones de personas durante horas, ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de nuestras infraestructuras críticas. Pero, además, este apagón, que paralizó transportes, comunicaciones y servicios esenciales, subraya la necesidad urgente de revisar y reforzar los protocolos de prevención y actuación ante emergencias energéticas en el ámbito laboral.
En este artículo, exploraremos las claves en riesgos laborales relacionadas con apagones, destacando la importancia de la planificación, la formación y la implementación de medidas preventivas para garantizar la seguridad y continuidad operativa en las empresas.
En un entorno laboral cada vez más digitalizado y dependiente de la energía eléctrica, un apagón puede poner en riesgo no solo la operatividad de la empresa, sino también la seguridad de los trabajadores.
Por ello, la prevención y la respuesta ante cortes de suministro eléctrico deben formar parte activa del plan de riesgos laborales de cualquier organización.
Aunque se trate de un hecho poco frecuente, sus efectos pueden ser graves: desde interrupciones en máquinas industriales hasta fallos en sistemas de seguridad o evacuación. Además, en determinados sectores —como la sanidad, la producción alimentaria o la industria química— un corte eléctrico puede derivar en situaciones de alto riesgo.
A partir del momento en que ocurre un apagón son varios los riesgos a los que nos exponemos como trabajadores.
Conocer los riesgos que pueden ocurrir ante un fallo del suministro eléctrico es el primer paso para prevenir cualquier riesgo asociado a la falta de energía:
y lo más importante: Todo el personal implicado debe tener claros cuáles son los protocolos de actuación, incluidos en el plan de autoprotección de la empresa.
Mediante simulacros, iluminación de emergencia, formación del personal y protocolos de actuación claros.
La falta de energía y luz puede provocar desde caídas o tropiezos hasta fallos en equipos o paradas de maquinaria que pueden resultar peligrosos para el personal empleado. Además, la falta de luz y la Inoperatividad de sistemas automáticos unida a la sensación de confusión que provoca un momento así hace que también puedan ocurrir problemas en evacuaciones.
Una de las mejores herramientas de las que disponemos las organizaciones para hacer frente a un apagón durante la jornada laboral es, además de la formación, mediante simulacros. Con un simulacro el personal empleado podrá:
Un personal empleado que sepa cómo reaccionar ante un fallo de suministro, puede marcar la diferencia entre una incidencia controlada y un accidente laboral. Descárgate este Checklist ante un apagón y asegúrate de tener un protocolo claro sobre cómo actuar en un caso así.
Para cualquier información adicional recuerda que desde Geseme podemos ayudarte a contar con una estrategia de prevención frente a apagones que minimice las posibilidades de que ocurra cualquier tipo de accidente en una situación así.