Con la llegada del calor, proteger al personal empleado de las altas temperaturas no solo implica hidratación y sombra: la ropa de trabajo es un aspecto fundamental que puede contribuir a hacer que la jornada laboral sea mucho más segura. Ahora, que las temperaturas aún son suaves, es el momento de revisar la indumentaria de tu plantilla.
Construcción, agricultura, limpieza, hostelería o logística son algunos de los sectores en los que el personal empleado está más expuesto a una peligrosa combinación de altas temperaturas más esfuerzo físico intenso. Ambos aspectos favorecen diferentes riesgos para la salud como
Para minimizar estos riesgos, la ropa de trabajo transpirable cobra un papel protagonista. Diseñada con tejidos técnicos que permiten la circulación del aire y la evacuación del sudor, esta vestimenta ayuda a mantener el cuerpo seco y fresco durante toda la jornada.
👉Gorras técnicas y sombreros tipo legionario (Cubrenuca desmontable para proteger el cuello.
👉Pañuelos y toallas refrescantes fabricados con tejidos especiales que retienen el agua sin gotear.
👉Gafas de sol con protección UV y antiniebla. Preferiblemente polarizadas si se trabaja sobre superficies reflectantes (hormigón, metal, agua) y que cumplan con las normativas de seguridad laboral (EN 166, EN 172).
👉Botellas térmicas y sistemas de hidratación portátil como las mochilas “camelback” son especialmente recomendables cuando el trabajo requiere movilidad constante.
👉Incluye todos aquellos complementos que puedan ayudar a enfrentarse a las altas temperaturas como por ejemplo guantes transpirables y ligeros, calcetines técnicos anti-calor o brazaletes o manguitos refrigerantes.
Invertir en ropa laboral adaptada al verano es una decisión inteligente. Refuerza el cumplimiento normativo en materia de prevención de riesgos laborales y no esperes al primer golpe de calor para actuar.

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