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calidad aire interior y prevención riesgos laborales

Mejorar la calidad del aire interior en el trabajo aspectos a tener en cuenta

La calidad del aire interior en el trabajo puede afectar profundamente la salud, la comodidad y la productividad de los ocupantes del edificio.  Según la OMS, casi un 30% de los lugares de trabajo interiores presentan problemas relacionados con la calidad del aire.

Las causas y las consecuencias de una mala calidad del aire interior son complejas, pero hay algunos factores básicos que deben tenerse en cuenta desde el punto de vista de la prevención.

Para empezar ¿Qué se entiende por buena o mala calidad del aire interior?

La mayoría de las personas apenas notan cuando la calidad del aire interior es “buena”, pero sí cuando existe un problema (el aire contiene polvo, desprende olor, emite contaminantes químicos, humedad o moho, la cantidad de movimiento del aire no es apropiada, la temperatura, el grado de humedad etc.).

La calidad del aire depende fundamentalmente de:

1).-Las condiciones de ventilación.

Cuando la ventilación es incorrecta y no hay un aporte suficiente de aire fresco exterior que renueve el aire interior pueden acumularse contaminantes de diversos tipos hasta el punto de que pueden resultar molestos y perjudicar en la salud de los ocupantes de la estancia.

En este sentido es necesario revisar aspectos como si se existe renovación de aire exterior, las ventanas que existen y la forma en que éstas están distribuidas, qué tipo de medidas se implementan para evitar la radiación solar (estores, cortinas, etc.).

Además, periódicamente debe comprobarse el estado de los sistemas de ventilación y climatización del edificio (torres de refrigeración, condensadores evaporativos o sistemas similares) dado que este es el punto de partida para asegurar una buena calidad del aire.

Los trabajos de mantenimiento, limpiezas, desinsectaciones etc., relativas a los sistemas de ventilación se deben llevar a cabo de forma que no afecten a los ocupantes.

Asimismo, todo edificio deber contar con un plan para controlar la proliferación de legionella.

2).- Revisar los factores de confort (temperatura, humedad, movimiento del aire, etc.).

El confort térmico se basa en el equilibrio entre la actividad física y la ropa que se utiliza, por un lado, y la humedad relativa, la temperatura y velocidad del aire y la temperatura radiante media, por otro.

Para medirlos existen diferentes estándares como la guía desarrollada por la American Society of Heating, Refrigerating and Air Conditioning Engineers (ASHRAE) para medir y garantizar que se cumplen unas condiciones de confort adecuadas para el 90% de las personas a pesar de la multitud de variables que entran en juego para medir el grado de confort. Por ejemplo, un ligero aumento en la velocidad del aire puede desencadenar quejas a pesar de que la temperatura se mantenga dentro de unos niveles aceptables para la mayoría.

3).- Contaminantes y fuentes de contaminación

Las personas ocupantes de un espacio y cualquier otro elemento es en sí mismo una fuente de contaminación. Los seres humanos producimos de forma natural partículas, vapor de agua, dióxido de carbono etc., además en cualquier edificio puede haber una serie de contaminantes muchos de ellos generados por el propio edificio y su contenido, así como otras muchas sustancias como el uso de productos de limpieza y mantenimiento que facilitan la presencia de contaminantes en el aire interior.

Si a ello añadimos una larga lista de fuentes (en función de las características de cada espacio de trabajo) que pueden contribuir en la calidad del aire (humos de tabaco, aerosoles, humos generados en la preparación de comidas, aerosoles biológicos infecciosos y alérgenos generados en los circuitos de refrigeración y los propios del cuerpo humano, etc.) la lista de contaminantes es extremadamente extensa y su clasificación incluye:

3.1.-Contaminantes químicos: A su vez pueden subclasificarse principalmente en

.- Productos de combustión (orgánicos, humo de tabaco, nicotina, cetonas, etc…)

.-Los propios materiales de construcción (fibra de vidrio, disolventes, etc..)

.-Productos de consumo (pinturas, barnices, plásticos, disolventes, fibras textiles, pesticidas, productos de limpieza, cosméticos, etc…)

.- Maquinaria o equipamiento (grandes máquinas copiadoras, impresión, cafeteras etc..)

3.2.- Contaminantes biológicos

Son microorganismos presentes en el aire interior y se clasifican principalmente en agentes infecciosos, antígenos y toxinas por ser éstas sus formas más usuales.

Los agentes infecciosos van desde la transmisión de enfermedades entre humanos (gripe, resfriados comunes, etc.) hasta otras enfermedades contagiosas que se transmiten desde reservorios al medio ambiente (legionelosis, neumonías bacterianas y otras enfermedades debidas a hongos, por ejemplo, la legionella, que sobrevive y se multiplica en torres de refrigeración, humidificadores, basura, duchas y en zonas de agua, que actúan como reservorios y multiplicadores de estos microorganismos.

La contaminación biológica no suele ser frecuente en los edificios de oficinas, pero si no se controla puede provocar situaciones sanitarias delicadas de las que a veces no somos conscientes.

Control y mejora de la calidad del aire

Los métodos de control de la calidad del aire son principalmente los métodos tradicionales de la higiene industrial y pasan principalmente por eliminar o sustituir fuentes contaminantes y comprobar la eficacia de la ventilación de forma periódica. A partir de ahí, en función de las condiciones de cada lugar habrá que implementar otras medidas como eliminación de contaminantes en el aire, diluir el aire interior con un aire menos contaminado o utilizar extracciones localizadas con el fin de “limpiar” y mejorar el aire interior.

En cualquier caso, es importante concederle la importancia que merece en relación a la mejora de la salud de los empleados y su productividad.

Diferentes estudios concluyen que una mejor ventilación, iluminación y control de calor mejora el rendimiento de los trabajadores y podría aumentar su productividad.  Por ejemplo los hallazgos de una investigación (1) llevada a cabo sobre la influencia de la calidad del aire en la salud de los empleados revelaron que:

Las personas que trabajan en edificios de alto rendimiento con certificación ecológica tenían:

  • 26.4% puntuaciones más altas en pruebas cognitivas
  • 6.4% puntuaciones de calidad del sueño más altas
  • 30% menos de síntomas causados por el Síndrome del edificio enfermo

 

(1).- Según el estudio: The impact of working in a green certified building on cognitive function and health

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